Ligamento Cruzado

Reparar el ligamento cruzado lesionado con el propio tejido

Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra realizan por primera vez en España la reparación del ligamento cruzado utilizando para ello el propio ligamento lesionado. Hasta el momento, el tratamiento convencional en los casos quirúrgicos sustituye el ligamento cruzado anterior (LCA) desgarrado por un injerto de tejido del propio paciente (como el tendón rotuliano o los tendones de la pata de ganso), u otros obtenidos de donantes (aloinjertos).


Indicadas para pacientes atléticos activos y trabajadores

La nueva técnica desarrollada por un equipo de cirujanos suizos (Zúrich y Berna), especializados en lesiones deportivas, es particularmente adecuada para el tratamiento de pacientes atléticos activos y trabajadores cuya actividad requiere un alto grado de estabilidad y propiocepción (sensación profunda obtenida por los receptores del sistema osteoarticular y muscular). El nuevo procedimiento consiste en conservar el propio ligamento cruzado suturándolo. Hay que tener en cuenta que el ligamento cruzado anterior es fundamental en el control y estabilización de la rodilla. Las lesiones del ligamento cruzado anterior tienen una alta prevalencia, alrededor de 3 pacientes por cada 10.000 habitantes y año, en la población general. Este índice crece significativamente en colectivos dedicados a la práctica de deportes de contacto y/o los que exigen pivotar sobre la rodilla, como por ejemplo, fútbol, baloncesto y esquí. Según un estudio realizado en España en población deportista, se calcula que se realizaron cirugías de reparación de dicho ligamento en 4 personas de cada 1.000 al año. Hasta el momento, solo se ha empleado esta técnica en algunos hospitales de Suiza y de Alemania y ahora comienza en España con su aplicación por los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra.


Ventajas de la nueva técnica

La restauración del propio ligamento cruzado anterior ofrece importantes ventajas respecto a las técnicas convencionales. Entre ellas destaca la estabilización mecánica de la rodilla de forma inmediata, “permitiendo una rehabilitación más temprana, promoviendo la autocuración de la rotura y restaurando la sensibilidad profunda o propiocepción”, destaca el doctor Andrés Valentí, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra, formado en Suiza en esta técnica pionera. Además, subraya, “no se requiere tomar tendones o injertos del propio paciente a diferencia de la cirugía convencional. Esta circunstancia incide tanto en la reducción de la extensión de la cirugía, como en un mejor control del dolor postoperatorio y en la inexistencia de debilitamiento de los músculos tomados como injerto”. Este conjunto de ventajas, proporciona una mayor satisfacción del paciente “ya que, subjetivamente, los pacientes se muestran más satisfechos con el resultado de la cirugía”, alega. Se añaden unos costos socioeconómicos menores, pues “la discapacidad laboral después de la sutura ligamentosa dura de media menos tiempo que tras la reconstrucción clásica”. Los pacientes que se someten a cirugía de ligamento cruzado anterior son por lo general personas jóvenes y con alta demanda laboral o deportiva. En ocasiones vuelven a presentar nuevas lesiones del mismo ligamento intervenido. El nuevo procedimiento permitiría una cirugía de revisión con nuevos tendones propios no utilizados en la primera cirugía.


Potencial de curación del propio ligamento

Según indica el doctor Andrés Valentí, especialista del Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra, “el tratamiento se basa en el potencial de curación del propio ligamento cruzado unido a la colocación de un implante que proporciona las condiciones óptimas de estabilidad para la curación biológica de la rotura del ligamento”. Para facilitar la autociatrización del ligamento roto, los muñones (extremos de la lesión) del ligamento cruzado son aproximados mediante suturas. Además, la regeneración del ligamento es promovida por un procedimiento de microfracturas, “que posibilita que las células madre del hueso cercano se acerquen para acelerar el proceso de curación del ligamento cruzado”, describe el cirujano ortopédico. En el proceso de curación, se regenera no solo el tejido de soporte del ligamento sino también las fibras nerviosas sensoriales alteradas por el trauma, restaurándose así la inervación del ligamento. Este aspecto ofrece a los pacientes la oportunidad de recuperar la propiocepción (sensibilidad profunda) original del ligamento cruzado anterior y, por tanto, de la rodilla, “un potencial curativo que ningún otro método de tratamiento actual puede ofrecer”, subraya el doctor Valentí.


Tres semanas de la lesión, plazo máximo

Una condición previa para poder aplicar esta nueva técnica reside en que el ligamento cruzado anterior dañado conserve “la vitalidad y capacidad suficiente” para repararse. Esta circunstancia tiene más posibilidades de que ocurra durante las primeras semanas inmediatamente posteriores a la lesión del ligamento, por lo que se recomienda que la nueva técnica quirúrgica se aplique dentro de las primeras tres semanas desde el evento traumático. Por tanto, informa el especialista, “en principio, las rupturas crónicas no son susceptibles de esta técnica quirúrgica. No obstante, este plazo de tiempo que se considera adecuado para la cirugía está siendo intensamente investigado y es posible que en el futuro se consiga la reparación del ligamento en lesiones de más de tres semanas. Si bien, no todas las roturas agudas son susceptibles de esta técnica. Depende de que el remanente ligamentoso sea suficientemente fuerte para realizar la sutura”.


Entre el 10% y el 20% de las roturas del ligamento cruzado anterior no se recuperan

Entre el 10 y el 20% de las roturas del ligamento cruzado anterior no se recuperan y generan inestabilidad en la rodilla. “El ligamento cruzado anterior se rompe muy fácilmente, pero es muy difícil de reparar, su reconstrucción requiere un conocimiento amplio de la técnica para no dejar secuelas”, señala el doctor Vicente Concejero, jefe de la Unidad de Rodilla de la Clínica CEMTRO. Alrededor de un 24% de las personas que se someten a cirugía del ligamento cruzado anterior en EEUU sufren de nuevo un desgarro después de la misma, según un estudio publicado este mes en la revista Journal of Sport Rehabilitation. “En sentido estricto, este tipo de lesiones no se pueden curar al 100% lo que puede provocar fallos repetidos en la articulación y, por tanto, otro tipo de lesiones de tipo meniscal o del cartílago”, apunta el doctor Concejero. El éxito de la recuperación de una rotura del ligamento cruzado anterior dependerá, en primer lugar, de un buen diagnóstico, pero, sobre todo, “de una correcta aplicación de la técnica, así, podemos llegar a curar entre el 85 y el 90% de los casos”, asegura.


La rehabilitación

Una vez realizada la cirugía, la rehabilitación pasa por cuatro fases. La primera es la de la desaparición de la inflamación articular. En segundo lugar, la ganancia de movilidad, seguida de la potenciación de la musculatura y, por último, la preparación para la vuelta a la actividad deportiva. “Lo habitual es que, como mínimo, la rehabilitación dure unos seis meses hasta que el deportista pueda volver a practicar deporte de manera normal, pero incluso en la élite puede prolongarse hasta un año”, argumenta el doctor Concejero.

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